Aproximaciones reflexivas hacia la voz de la mujer como gesto político (I)

El presente proyecto corresponde a la primera de dos entregas que dan cuenta, de manera general del proyecto final del Máster en Arte Sonoro de la UB, realizado por la artista sonora chilena, Ana María Estrada Zúñiga durante el año 2017.


¿Por qué hacer esto ?
(Un breve relato)

En mi trayecto artístico el feminismo apareció de un modo intuitivo y “natural”; el cual ha logrado conducirme hacia nuevos cuestionamientos sobre mi propia práctica y sobre cómo lo sonoro se inscribiría en este espacio. Podría decir que mi quehacer como artista devino feminista, por lo cual este proyecto surge de un modo consecuente en relación a lo que venía haciendo anteriormente y aparece como una oportunidad para iniciar un camino mucho más consciente en lo que podría llamar una práctica de arte sonoro feminista, no con la intención de establecer y/o validar una categoría, sino como una manera de nombrar, de reconocerme en lo que hago y como un intento de ubicarme en un espacio aún más abierto e híbrido quizás de lo que ya viene siendo el arte sonoro, esto con el fin de seguir replanteándome el propósito y el sentido de lo que vengo haciendo por más de 15 años y por lo tanto de lo que significa ser una artista sonora MUJER en el siglo XXI. Es por ello que este trabajo es una búsqueda y un inicio de partida para otros proyectos que proponen vincular diversas áreas no tan sólo artísticas, en tanto se construye a partir de la colectividad y la experiencia de cada MUJER que de una u otra manera aportó a este proyecto.

En este sentido el activismo viene a ser también otro pilar importante para mi forma de entender y practicar el arte, aun cuando mi trabajo no necesariamente pudiera ser catalogado bajo ese rótulo, pues se podría decir que una vez más me identifico y me desmarco al mismo tiempo de la forma más “habitual” de entender este tipo de manifestación artística, tal como me ha ocurrido hasta cierto punto con el arte sonoro, el cual pareciera cada vez más dirigirse por caminos que difieren mucho de lo que hago actualmente como artista, pese a que mi objetivo en cada propuesta siempre ha sido y sigue siendo generar conciencia respecto a lo sonoro en diferentes niveles de percepción, diría no sólo en una escucha “acústica” sino también en una que se constituye “simbólica” Del mismo modo el nivel de activismo que he venido practicando en mis proyectos se encuentra en relación con esta conciencia, ya que debo puntualizar que este propósito lo aplico tanto en aquello que en el mundo del arte llamarían “obra”; como en la escritura de un texto o en la realización de una clase o taller –todas actividades que vengo realizando de forma simultánea hace más de una década  ya que en estas diversas maneras de ejercer mi labor de artista, intento amplificar el mundo sonoro y las reflexiones que lo rodean a personas que no necesariamente pertenezcan o se muevan dentro del mundo del arte, pese a que dentro del ámbito artístico del que provengo (las artes visuales) en ocasiones podría encontrarse casi tanto desconocimiento del arte sonoro como en personas que no tengan ningún tipo de relación con el arte en general.

Es así como el activismo ha ido encontrando su cauce en mi proceso creativo en la relación con el público, pues entiendo mi quehacer artístico como un quehacer activista desde el momento en que éste considera y apela a una audiencia participativa, la cual desde su propia experiencia se hace parte de procesos estéticos que requieren de su intervención para configurarse íntegramente. De ahí la importancia de las primeras experiencias sonoras que comencé a llevar a cabo desde hace unos cinco años, que implicaron al público –al más puro estilo de los happenings que surgieran en los años 50′- pues fue a raíz de este tipo de ejercicios que logré dimensionar el aspecto activo y generativo que conlleva el sonido, intentando proponer experiencias cotidianas que fueran coherentes con esta dimensión, pero desde un lugar cotidiano , en donde el cuerpo y la presencia de cada una de las personas que hicieran parte de ellas pudiesen hallar algún tipo de resonancia que les considerara parte integral del presunto “resultado”.

De esta manera podría decir que lo que hago es ingresar en un profundo proceso de deconstrucción que atraviesa tanto mi propia vida como mi quehacer artístico y es que corno quizás ya se haya comprendido, soy un artista que no cree en el arte y la vida como realidades separadas, es por ello que cualquier cuestionamiento estético al interior de mi trabajo repercutirá en mi persona y viceversa. En este caso la pregunta viene dada una vez más por el lugar desde dónde me planteo, pues como artista visual que trabaja en torno al sonido, siempre me pareció importante identificar y subrayar el terreno desde donde realizaba mis propuestas, ya que siendo el arte sonoro un territorio híbrido, considero que es preciso identificar ciertas cuestiones de base que nos relacionen con él, porque de esta manera la comprensión del propio quehacer artístico se complejiza, transcendiendo un cierto espacio de relativismo en el que es posible caer cuando se enmarcan algunas obras dentro de este contexto. Es así como la pregunta por el lugar ha estado presente a lo largo de todo mi proceso creativo y hoy una vez más me la vuelvo a replantear para preguntarme por mi lugar como artista sonora MUJER y la primera gran pregunta no podía ser otra que la pregunta por la voz, por aquel sonido identitario que cada una de nosotras lleva consigo y del que tan poco hemos sido conscientes.

Desde aquí entonces es que se articula el presente proyecto, el cual se erige a partir de los tres ejes mencionados: Arte Sonoro­ Feminismo-Activismo, el cual más que lograr inscribirse efectivamente dentro de alguno de estos campos, busca insistir en una suerte de “no-lugar” como un territorio de resistencia que me resulta coherente para la labor de una artista contemporánea en el contexto del actual estado del arte y de la vida cotidiana.

ADVERTENCIA: Estás a punto de entrar en un proyecto de arte sonoro feminista
(Y
también es para ti)

“Cualquier tipo nuevo de práctica artística tendrá que tener lugar al menos parcialmente fuera del  mundo  del  arte . Y aunque resulte difícil establecerse en el mundo del arte, los territorios menos circunscritos son los más cargados de peligro. Fuera, la mayoría de los artistas no son ni bien recibidos ni efectivos, pero dentro hay una cápsula sofocante en la que se engaña a los artistas haciéndoles sentirse importantes por hacer sólo lo que se esperaba de ellos. Seguimos hablando de formas nuevas porque lo nuevo ha sido el fetiche fertilizador de la vanguardia desde que se separó de la infantería . Pero quizás estas nuevas formas sólo puedan ser encontradas en las energías sociales no reconocidas aún como arte.”
Lucy Lippard

El texto que empiezas a leer tiene como objetivo principal reflexionar en torno a la voz de la MUJER como signo de una identidad vinculada al género. Para conseguir este propósito se desarrollaron experiencias concretas llevadas a cabo por un grupo de MUJERES en Barcelona, utilizando la voz en sí misma; prescindiendo de medios electrónicos y digitales para editarla, manipularla  y/o  amplificarla. De este modo  se buscaba que nuestra voz se hiciera presente a partir de acciones mínimas, de pequeños movimientos, de simples encuentros entre MUJERES que al igual que yo, se preguntaban sobre la necesidad e importancia de hacer actuar nuestras voces de manera consciente.

Ahora bien, el trabajo que tienes ante ti[1], busca en su forma y presentación ser coherente con los conceptos que atraviesan la propuesta  artística que aquí se expone, de acuerdo a ello es que si bien el proyecto posee una estructura que lo hace coherente, quien ingrese en él podrá encontrar diversas maneras de exponer las ideas que se fueron desprendiendo de lo que motivó este trabajo. Es así como por medio de la escritura y la visualidad de este documento, intento reflejar y hacerme cargo del proceso colectivo desde donde se constituyó parte importante de mi proyecto, el cual contó con la participación de MUJERES, no sólo en cuanto a la  intervención  concreta  en cada acción, sino también en base a conversaciones que tuve la oportunidad de compartir con algunas de ellas en relación a los temas que aquí se tocan, así como la escucha de charlas y seminarios erigidos por MUJERES desde el campo del arte.

Por otra parte, la manera de presentar el proyecto[2] pretende hablar de  la recuperación del gesto dentro de un contexto académico y de un contexto  de  arte  sonoro que suele ceñirse a ciertas formas y maneras de hacer, que en una búsqueda por formalizarse uno y en un aparente deseo de amplificarse el otro, van dejando atrás una serie de práctica s que remiten de un modo más primigenio a las ideas y al sonido, esto porque aun cuando considero que el valor de este proyecto trasciende al Máster en Arte Sonoro[1], no puedo obviar el hecho de que inicialmente este texto está presentando e intentando formalizar mis ideas y mi propuesta para ser evaluadas por una comisión que se compondrá de personas que se vinculan a la academia (la Universidad  de  Barcelona) y/o directamente al mundo del arte y el sonido.

De  acuerdo a ello es que este texto lo planteo en principio como un ensayo con márgenes bastante extendidos, el cual irá abriendo espacios  hacia otras formas de relatar y exponer, tanto los hechos, las ideas, los referentes, así como las reflexiones que se fueron generando a lo largo de estos meses, con tal de efectivamente ensayar otras maneras de plantear problemáticas que son pensadas aquí  a partir  de experiencias concretas y de puntos de vista subjetivos que se validan en la medida que se proponen como una aproximación reflexiva que no busca agotar el tema, sino más bien abrir un diálogo que permita un cuestionamiento real y consciente.

En este sentido es muy importante señalando que este texto no fue hecho sólo con la intención de documentar un proceso artístico, sino que tiene por objetivo dirigirse a ti en primera persona, para que desde tu lugar de privilegios –ya seas hombre o MUJER- consigas conectar con las ideas que aquí se plantean para efectivamente cuestionar una realidad que se aloja en el silencio y en donde la pregunta consciente por la propia voz –enunciada desde una práctica sonora- puede conducirnos a reflexiones que representen un real aporte para una transformación social que se inicia en la consciencia individual. Es por ello que las acciones que dieron vida a este trabajo son disruptivas no sólo en el contexto en que fueron llevadas a cabo, sino también en el contexto en donde se suscribe todo este proyecto, porque en términos generales la problemática de género ha sido poco o nada trabajada por el ámbito artístico sonoro y por lo tan t o intentar enmarcar un proyecto feminista dentro de lo que llamamos arte sonoro puede ser un esfuerzo entendido como antojadizo o ideologizado, más que como una forma consecuente de preguntarse en pleno siglo XXI por el sonido.

No obstante, dentro de la historia del arte vinculada al arte sonoro, se pueden hallar algunos antecedentes que motiven a  pensar que sí existen obras y artistas que desde el mundo de la teoría, el arte y el son ido han mostrado una intención de explicitar su preocupación e interés crítico sobre la realidad patriarcal y machista. Sin ir más lejos, el célebre artista John Cage –figura clave para entender el arte sonoro- fue mostrando de forma cada vez más evidente, su postura revolucionaria y anarquista respecto a la sociedad, la cual por supuesto se expresaba tanto en su forma de hacer arte como en el contenido de éste. Es así que como parte de su obra el artista escribió diversos textos para leerlos en público –ya sea como una conferencia o como parte de alguna  pieza  colectiva- y nos encontramos  con  que  por ejemplo  ya en el texto “Como pasa r, pate a r, caer y corre r” e l artista asume que sus p ro b le m a s se habían vuelto más bien sociales que musicales (C a g e , 1959), por lo que c a b ría subrayar que el artista compuso obras que  dejaban  en evidencia la importancia  del sentido –y no sólo del sonido- de sus palabras. En esta línea es que me encontré con el mesóstico de 1992 “Overpopulation and Art” que John Cage leyó pocos meses antes de morir, en la Universidad de Stanford, en Palo Alto California y que expresa la visión que el artista tenía respecto al ro l del arte en la sociedad, reuniendo frases e id e a s que en algunos casos el autor ya había manifestado. De este poema, cito textualmente las siguientes líneas: “The necessity to  find new forms of living / new/ forms of  living together/ to stop the estrangement between us/ to overcome / the patriarchal thinking.” (Cage, 1992 ).

Si nos detenemos en esta frase podemos comprender que no sólo manifiesta su concreto desacuerdo con la sociedad heteropatriarcal, sino que además plantea que para conseguir sobreponernos a ella es necesaria la búsqueda de nuevas formas de vivir en conjunto y de  sobrepasar la distancia que nos separa, lo cual es la base de este proyecto feminista; el trabajo colectivo que persigue dar cuenta de  una realidad que nos mantiene alejadas y alejados a causa de un pensamiento sexista. Lo anterior además se condice con lo que el autor expresara cuando señala: “El arte no es algo que haga  una sola persona , sino un proceso que se pone en movimiento gracias a muchos” (Kostelanetz, 2012, p.60).

Con todo y más allá de extenderme demasiado sobre este artista, los planteamientos de John Cage no hacen más que vibrar con lo que intento exponer  aquí, puesto que el enfoque feminista de mi proyecto se basa en la idea de lo colectivo y en donde la otra es tan importante como yo; de ahí la relevancia de que las acciones no fueran realizadas sólo por mi o sólo por las otras MUJERES, aun cuando esto pudiera conducirme a ciertas reflexiones que podrían ser interesantes, pues sin embargo y al igual que Cage, entiendo que quienes nos llamamos artistas tenemos la responsabilidad de cuestionar nuestro entorno social y político no sólo en un discurso, sino al ponerlo en obra.

A propósito de esta luz que encontré en la obra de Cage –la que sin duda podría seguir amplificándose ­ considero importante y necesario  que  dentro  del contexto de  una  práctica  de  arte  sonoro  propiamente tal, se problematice la idea de género, ya que si el feminismo se ha hecho cargo de pensar una teoría que deconstruya ciertos preceptos que se encuentran instaurados –principalmente por la historia y por la filosofía­ me parece pertinente que tal como las artes visuales lo han venido haciendo desde la década de los sesentas –al proponer nuevas visiones que sean capaces de develar esta realidad- el arte sonoro, en tanto espacio activo y reflexivo, debiera en alguna medida hacer eco de  estas  propuestas  y plantear  proyectos que lleven la práctica y la pregunta por lo sonoro desde un enfoque de género. Es por ello que mi trabajo ineludiblemente implica también un cuestionamiento y una crítica hacia el propio campo al que me he suscrito desde el inicio de mi quehacer artístico, ya que en gran medida la práctica y la teoría del arte sonoro parecieran involucrarse exclusivamente con el sonido. En relación a esto y en concordancia con el accionar feminista G. Douglas Barret (2012) afirma:

Sound art  falls for different yet related reasons. Sound art theory posits a novel artistic context, “sound art”, because the existing context, music –here construed as an ahistorical caricature of  (absolute), music spelled as “Music”- is deemed a critical or, indeed,  too weighed down  by historical,  technical, or institutional baggage.  Sound  art then sees this de s- historicized isolation of sound as a subversive move. In its attempt to distance itself from “Music” sound art theory ironically commits a move strictly homologous to the construct ion of absolute music the single médium of sound (and then wonders why sound art cannot move beyond  the tenets of medium specificity). Indeed, sound art  theory will remain incapable of providing an adequate critique  of music  if its scope remains limited to sound. (p.89)

Lo más interesante aquí, además de la critica en sí hacia el arte sonoro, es el hecho de que dicha reflexión está motivada por el análisis que hace el autor sobre uno de los grupos de arte feminista más famosos a nivel internacional y que ha sido un importante referente para este trabajo, me refiero a las Pussy Riot; un colectivo de MUJERES rusas, que por medio de acciones guiadas por la música protestan en  espacios públicos en contra del sistema capitalista heteropatriarcal y por tanto en contra del actual gobierno de Putin, quien encarna de un modo aberrante dicho sistema. Barret rememora una de  sus intervenciones más importantes, la cual tuvo lugar el año 2012, en la  Catedral de Cristo Salvador de Moscú (ícono de la religión ortodoxa en ese país) en donde el grupo hizo ingreso a la iglesia con sus instrumentos musicales y su característica vestimenta (principalmente pasa montañas y vestidos de colores llamativos) para entonar una canción que habían compuesto especialmente para la ocasión y que mientras registraban en vídeo emitían en directo por Youtube.

El acto , que les valió la cárcel a tres de sus integrantes –ya que fueron acusadas de vandalismo y de atentar contra la moral religiosa que dicho lugar representaba- se constituyó como un hito dentro de la lucha feminista, debido a que éste no fue en efecto un acto vandálico, como se quiso  mostrar, sino que fue una obra elaborada y pensada por un grupo de MUJERES diversas, vinculadas a áreas tan importantes como el arte y la filosofía, de hecho cada vez que tuvieron la oportunidad de defenderse, eligieron hablar por sí mismas y elaboraban discursos que daban cuenta de  la profundidad crítica y reflexiva de sus ideas. Es por ello que en contraste con la idea anterior, Barret (2012) considera que: “Specifically, Pussy Riot reterritorialize music and critical art practice by reconfiguring and resignifying its materials” (p.66).  El autor  nos expone  así una noción crítica en relación al arte sonoro, invitándonos a repensar categorías como la performance, el activismo, el arte conceptual y la música a partir de esta intervención de Pussy Riot, la cual tiene bastante eco en este proyecto, en la medida que incorpora la voz como gesto político, asumiendo que –tanto o más que el sonido- las ideas son importantes (Barret, 2012) y que por lo tanto el sentido de aquello que hacemos sonar debiese tener también alguna relevancia. Más allá de adherir o no totalmente a la crítica de Barret –pues haría falta extenderse mucho más sobre esto y probablemente desviarse del objetivo principal de este proyecto- creo que es importante  que exista u n a lectura crítica, desde lo sonoro, sobre el tipo de arte que hacen grupos como las Pussy Riot .

Para finalizar y antes de dar paso a la siguiente aproximación, es preciso señalar que este texto no pretende teorizar en un sentido estricto respecto a las acciones que se expondrán en la segunda entrega de este texto, pero sí persigue generar ideas que consigan conectar diversos contextos que interroguen no sólo la  norma heteropatriarcal que rige nuestras voces como MUJERES, sino preguntarnos también hasta  qué punto lo que entendemos actualmente por arte sonoro ha sido capaz de cuestionar esta heteronormatividad expresada de manera violenta tanto en el sonido como en el silencio de la sociedad actual.

La acción como una forma de amplificar ideas y reflexiones
(Para hablar directamente sobre lo que hicimos)

Puesto que en su constitución física como sonido, la palabra hablada proviene del interior humano y hace que los seres humanos se comuniquen entre sí como interiores conscientes, como personas, la palabra hablada hace que los seres humanos formen grupos estrechamente unidos.
Walter Ong

Como se mencionó en la metodología del proyecto, las acciones que dan sentido a este trabajo fueron realizadas por un número variable de MUJERES, quienes nos reuníamos periódicamente para llevar a cabo conversaciones respecto a nuestras experiencias personales y a la visión que teníamos sobre lo que implica ser feminista en la actualidad. Desde esta instancia es que surge la inquietud de amplificar estas reflexiones que veníamos conversando, por lo que se hizo necesario particularizarlas en acciones concretas que se articulasen a partir de la voz de cada una de nosotras como el reflejo de nuestra propia identidad. Es así que las acciones surgieron a partir de un proceso de reflexión colectiva, pero con la intención de ampliar y complejizar dicho proceso en cada acción.

Un aspecto importante que marcó cada acción es que fueron pensadas para ejecutarse tan sólo con la voz, sin utilizar ningún mecanismo externo de amplificación, así como ningún medio electrónico o digital que manipulase la voz original, esto como una manera de hacer ver y oír que el simple gesto de usar la voz de manera consciente ya representa un desplazamiento respecto a la manera convencional de percibirla. También es importante señalar que cada acción se articuló en relación al contexto específico en el que se llevó a cabo y por tanto, aun cuando comparten un propósito en común, contribuyen de formas distintas al rendimiento estético y reflexivo de este proyecto, del mismo modo es preciso subrayar que este es un proceso abierto, al cual pueden seguir sumándose otras diversas acciones que nutran de nuevas reflexiones al trabajo y tracen caminos divergentes ante la problemática de la voz de la MUJER como gesto político.

Ahora bien, para concretar nuestro propósito era importante que cada acción fuese realizada en un espacio público o en algún lugar de libre acceso, en donde comúnmente se concentraran grupos de personas, ya que en este contexto nuestra colectividad pasaría a tener una connotación política  que  nos conduciría  a plantearnos  de manera más radical el sentido de reunirse con otras MUJERES utilizando la voz de manera activa y consciente.  No obstante, la connotación política no pasaba necesariamente por el hecho de alzar la voz como  un  modo de hacerse escuchar por otras personas, sino que se buscaba generar primero que todo un espacio colectivo, donde nuestras voces estuvieran  en sintonía  para ejercitar  el desafío de la escucha  de la propia voz,  en tanto “yo”, “otra” y “nosotras”. Por otra parte el aspecto del público –si es que lo había- fue abordado de manera distinta en cada acción, a que en principio estas acciones no fueron pensadas bajo la idea de una performance en tanto se persiga exhibir algo hacia el resto de las personas que originalmente no formaban parte del proyecto, sino que, como se verá en cada caso, la relación con la posible audiencia de  nuestras  acciones  se daba de modo particular en cada acción y no determinaba  la concreción de ellas.

Es así como a partir de un hecho concreto; una acción, podríamos pensar otras posibilidades de ser y de aparecer de nuestra voz, que lograsen una resonancia interna con el fin de transformar la concepción  que el heteropatriarcado le ha asignado. Esta concepción es la que ha determinado de un modo negativo el comportamiento y el actuar de las MUJERES en la sociedad, puesto que la visión androcéntrica nos ha instruido durante siglos para que consideremos que nuestra voz siempre quedará fijada en un segundo plano o directamente silenciada por la masculinidad, es decir no se trata tan sólo de que seamos constantemente oprimidas por la sociedad como un ente represor externo, sino que estas imposiciones han calado tan hondo que alcanzan la forma en que nosotras mismas nos concebimos y proyectamos hacia el resto, aprendiendo a autocensurar lo que tengamos para decir y por lo tanto a no escucharnos. No obstante, dentro de nuestras conversaciones surgía también la idea de que la forma de revertir de algún modo esta situación no tendría que ser necesariamente de una manera transgresora en el sentido violento del término, pues las feministas que participamos en este proyecto no deseamos imponer nuestra voz, ni es nuestro objetivo silenciar la masculinidad, pues esto sería utilizar la misma lógica del modelo que criticamos y con el que no estamos de acuerdo. Lo que buscamos con estas acciones es en realidad una forma de conexión íntima con nuestra voz para entender cómo a partir de allí es posible vibrar, resonar con otras voces y proyectarnos hacia el exterior de un modo que difiera de la lógica heteropatriarcal, pero precisamente para conseguir esa exterioridad es que se hacía necesario entender la relación interior-exterior de la resonancia de la propia voz. Es por ello que cada experiencia; desde las conversaciones previas hasta la concreción de la última de las acciones, se configuró como una búsqueda que provocaba nuevas conexiones en nuestra experiencia interna y personal, a partir de lo cual podríamos hallar un camino nuevo para conectarnos con el exterior y con ello enfrentar esta realidad social y política –pública- a partir de nuestra experiencia privada.

En concordancia con lo anterior y como señalé en un comienzo de este texto, el aspecto colectivo que tiene este proyecto es sumamente relevante, pues lo que se plantea es que este proceso social y político de reivindicación femenina es posible en la medida que sepamos sintonizar con las demás personas y con nuestro entorno, para desde allí asimilar ideas tan importantes como las que las acciones realizadas hasta ahora alcanzaron a amplificar; el sentido político de lo privado y lo público, la relación con la idea del yo versus la alteridad, la importancia de la empatía, entre otras cuestiones que se irán desprendiendo a lo largo de este texto y que serán puntualizadas tan1bién en el rendimiento estético reflexivo que he desarrollado para cada acción.

Por lo demás, el tópico activista ha estado presente en el mundo del arte desde hace al menos cinco décadas, dentro del cual el movimiento feminista ha tenido una influencia importante,. sobre todo en la manera  en que la concepción del activismo se ha ido modificando a lo largo del tiempo, puesto que el activismo desde el campo del arte no siempre ha sido satisfactorio en la forma en que finalmente refleja el mundo que está fuera de la esfera artística, ya que en muchas ocasiones no logra involucrarse y/o termina siendo absorbido por el mercado, con lo que no hace más que replicar los modelos y mecanismos de poder que el sistema capitalista heteropatriarcal ha instalado. Es por ello que a partir de esta última idea, el presente texto pretende también dar cuenta de las reflexiones críticas –iniciales hasta ahora- que han surgido en mi quehacer como artista respecto a las maneras en que el arte ha operado con estas problemáticas, puesto que el situarme desde el feminismo me ha permitido ampliar ciertos cuestionamientos que esbocé en un inicio, pero que expondré más ampliamente hacia el final de este texto.

Es así entonces que, a través del rendimiento estético y reflexivo que he redactado para cada acción se pretende dar una aproximación al contexto en que se sitúa este tipo de trabajo, lo que permitirá pensar la proyección que puedan tener estas acciones, en consecuencia que parte importante de lo que se hace en y con ellas es en definitiva generar experiencia y en este sentido la experiencia sonora que cada una de nosotras vivenció se vuelve parte importante de las reflexiones que me llevan a vincular este trabajo con el campo del arte sonoro.

 

Notas 


[1] El presente trabajo viene a documentar el proyecto final del Máster en Arte Sonoro de la autora.
[2] En el proyecto original se incluyen secciones de trabajo hechas a mano.


El texto que empiezas a leer tiene como objetivo principal reflexionar en torno a la voz de la MUJER como signo de una identidad vinculada al género. Para conseguir este propósito se desarrollaron experiencias concretas llevadas a cabo por un grupo de MUJERES en Barcelona, utilizando la voz en misma; prescindiendo de medios electrónicos y digitales para editarla, manipularla y/o amplificarla. De este modo se buscaba que nuestra voz se hiciera presente a partir de acciones mínimas, de pequeños movimientos, de simples encuentros entre MUJERES que al igual que yo, se preguntaban sobre la necesidad e importancia de hacer actuar nuestras voces de manera consciente.

Ahora bien, el trabajo que tienes ante ti, que viene a documentar mi proyecto final del Máster en Arte Sonoro, busca en su forma y presentación ser coherente con los conceptos que atraviesan la propuesta artística que aqse expone, de acuerdo a ello es que si bien el proyecto posee una estructura que lo hace coherente, quien ingrese en él podrá encontrar diversas maneras de exponer las ideas que se fueron desprendiendo de lo que motivó este trabajo. Es así como por medio de la escritura y la visualidad de este documento, intento


reflejar y hacerme cargo del proceso colectivo desde donde se constituyó parte importante de mi proyecto, el cual contó con la participación de MUJERES, no lo en cuanto a la intervención concreta en cada acción, sino también en base a conversaciones que tuve la oportunidad de compartir con algunas de ellas en relacn a los temas que aquí se tocan, así como la escucha de charla s y seminarios erigidos por MUJERES desde el campo del arte.

Por otra parte, la manera de presentar el proyecto[1] pretende hablar de la recuperación del gesto dentro de un contexto académico y de un contexto de arte sonoro que suele ceñirse a ciertas formas y maneras de hacer, que en una búsqueda por formalizarse uno y en un aparente deseo de amplificarse el otro, van dejando atrás una serie de práctica s que remiten de un modo más primigenio a las ideas y al sonido, esto porque aun cuando considero que el valor de este proyecto trasciende al Máster en Arte Sonoro, no puedo obviar el hecho de que estoy presentando e intentando formalizar mis ideas y mi propuesta para ser evaluadas por una comisión que se compondrá de personas que se vinculan a la academia (la Universidad de Barcelona) y/o directamente al mundo del arte y el sonido.

De acuerdo a ello es que este texto lo planteo en principio como un ensayo con márgenes bastante

extendidos, el cual irá abriendo espacios hacia otras formas de relatar y exponer, tanto los hechos, las ideas, los referentes, así como las reflexiones que se fueron generando a lo largo de estos meses, con tal de efectivamente ensayar otras maneras de plantear problemáticas que son pensadas aquí a partir de experiencias concretas y de puntos de vista subjetivos que se validan en la medida que se proponen como una aproximación reflexiva que no busca agotar el tema, sino más bien abrir un diálogo que permita un cuestionamiento real y consciente.

En este sentido es muy importante señalando que este texto no fue hecho sólo con la intención de documentar un proceso artístico, sino que tiene por objetivo dirigirse a ti en primera persona, para que desde tu lugar de privilegios -ya seas hombre o MUJER- consigas conectar con las ideas que aquí se plantean para efectivamente cuestionar una realidad que se aloja en el silencio y en donde la pregunta consciente por la


propia voz -enunciada desde una práctica sonora - puede conducirnos a reflexiones que representen un real aporte para una transformación social que se inicia en la consciencia individual. Es por ello que las acciones que dieron vida a este trabajo son disruptivas no sólo en el contexto en que fueron llevadas a cabo, sino también en el contexto en donde se suscribe todo este proyecto, porque en términos generales la probletica de género ha sido poco o nada trabajada p o r e l ámbito artístico sonoro y por lo tan t o intentar enmarcar un proyecto feminista dentro de lo que llamamos arte sonoro puede ser un esfuerzo entendido como antojadizo o ideologizado, más que como una forma consecuente de preguntarse en pleno siglo xxi por el sonido.

No obstante, dentro de la historia del arte vinculada al arte sonoro, se pueden hallar algunos antecedentes que motiven a pensar que existen obras y artistas que desde el mundo de la t e o ría, e l arte y el son ido han most rado una intención de explicitar su preocupación e interés crítico sobre la realidad patriarcal y machista. Sin ir más lejos, el célebre artista John Cage -figura clave para entender el arte sonoro – fue mostrando de forma cada vez más evidente, su postura revolucionaria y anarquista respecto a la sociedad, la c u a l por supuesto se expresaba tanto en su forma d e h a c e r arte como en el contenido de éste. Es así que como parte de su obra el artista escribió diversos textos para leerlos en público -ya sea como una conferencia o como parte de alguna pieza colectiva- y nos encontramos con que por ejemplo ya en el texto “Como pasa r, pate a r, caer y corre r” e l artista asume que sus p ro b le m a s se habían vuelto más bien sociales que musicales (C a g e , 1959), por lo que c a b ría subrayar que el artista compuso obras que dejaban en evidencia la importancia del sentido – y no sólo del sonido- de sus palabras. En esta línea es que me encontré con el mesóstico de 1992 “Overpopulation and Art” que John Cage lepocos meses antes de morir, en la Universidad de Stanford, en Palo Alto California y que expresa la visión que el artista tenía respecto al ro l del arte en la sociedad , reuniendo frases e id e a s que en algunos casos el autor ya había manifestado. De este poema, cito textualmente las siguientes líneas: “The necessity to find new forms of living / new/ forms of living together/ to stop the estrangement between us/ to overcome / the patriarchal thinking.” (Cage, 1992 ) .


Si nos detenemos en esta frase podemos comprender que no lo manifiesta su concreto desacuerdo con la sociedad heteropatriarcal, sino que además plantea que para conseguir sobreponernos a ella es necesaria la búsqueda de nuevas formas de vivir en conjunto y de sobrepasar la distancia que nos separa, lo cual es la base de este proyecto feminista; el trabajo colectivo que persigue dar cuenta de una realidad que nos mantiene alejadas y alejados a causa de un pensamiento sexista. Lo anterior además se condice con lo que el autor expresara cuando señala: ”El arte no es algo que haga una sola persona , sino un proceso que se pone en movimiento gracias a muchos” (Kostelanetz, 2012, p.60).

Con todo y s allá de extenderme demasiado sobre este artista ,. los planteamiento de John Cage no hacen más que vibrar con lo que intento exponer aquí, puesto que el enfoque feminista de mi proyecto se basa en la idea de lo colectivo y en donde la otra es tan importante como yo; de ahí la relevancia de que las acciones no fuera n realizadas lo por mi o sólo por las otras MUJERES, aun cuando esto pudiera conducirme a ciertas reflexiones que podrían ser interesantes, pues sin embargo y al igual que Cage, entiendo que quienes nos llamamos artistas tenemos la responsabilidad de cuestionar nuestro entorno social y político no sólo en un discurso, sino a l ponerlo en obra .

A propósito de esta luz que encontré en la obra de Cage -la que sin duda podría seguir amplificándose ­ considero importante y necesario que dentro del contexto de una práctica de arte sonoro propiamente tal, se problematice la idea de género, ya que si el feminismo se ha hecho cargo de pensar una teoría que deconstruya ciertos preceptos que se encuentran instaurados -principalmente por la historia y por la filosofía­ me parece pertinente que tal como las artes visuales lo han venido haciendo desde la década de los sesentas -al proponer nuevas visiones que sean capaces de develar esta realidad – el arte sonoro , en tanto espacio activo y reflexivo, debiera en alguna medida hacer eco de estas propuestas y plantear proyectos que lleven la práctica y la pregunta por lo sonoro desde un enfoque de género. Es por ello que mi trabajo ineludiblemente implica también un cuestionamiento y una crítica hacia el propio campo al que me he suscrito desde el inicio de mi quehacer artístico, ya que en gran medida la práctica y la teoría del arte


sonoro parecieran involucrarse exclusivamente con el sonido. En relación a esto y en concordancia con el accionar feminista G. Douglas Barret (2012) afirma:


[1] En el proyecto original se incluyen secciones de trabajo hechas a mano.

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